Quien Soy

Nuestras Manos Sanadoras

De nacionalidad inglesa nací en Bruselas de madre belga y padre inglés. Pase mi juventud en Inglaterra y a los diecinueve años decidí perfeccionar mi español en Santander (España) ya que me gustaban mucho los idiomas. A volver a casa fui directora de una agencia de viajes, empleada de banca, auxiliar en un hospital para disminuidos psíquicos profundos, por mencionar algún que otro empleo.
Hace ya treinta y dos años que vine a vivir a Galica; hermosa y nostálgica tierra del noroeste de la península ibérica. Durante muchos años viví en el campo rodeada de animales, una vida sencilla cerca de la naturaleza. ¡Cuántas horas tranquilas pase en la huerta, en el jardín con las flores o paseando a caballo! Aquí también pase muchos años trabajando principalmente en empresas dando clases de inglés, y de intérprete y traductora técnica.
Agradezco enormemente este tiempo de mi vida ya que me brindó una gran y variada experiencia.

Nada tiene esto que ver con lo que me esperaba en la segunda parte de mi vida. Esta parte ha sido muy apasionante, a veces dura pero siempre con su recompensa.
Una revolución de la conciencia propia de los tiempos en que vivimos.
A los ocho años había ayudado a mi madre en una noche más de sus ataques de asma; como siempre era frotarle la espalda, pero esa noche también me pidió rezarle la Ave Maria. Casi toda la noche rece con tanta convicción de que me escucharía la Santa Madre que sentí un calor, una luz, un amor sin fin. Esto fue solo el principio.
No fue hasta años después que, al volver a sentir ese mismo calor brotar de mis manos, comprendí lo que había sentido y visto.
Mi forma propia de trabajo nació en el 1988, después de un accidente de tráfico. Despertaba a eso de las cinco de la mañana sabiendo que tenía que poner las manos en un sitio u otro de mi cuerpo. Tenía cada vez más sensibilidad en el cuerpo y sentía como reaccionaba ante la energía. ¡Con una cesaría que me había dejado secuelas intestinales, diabética y más tarde dos accidentes de tráfico, tenía mucho terreno que sanar!
De esta manera comprendí muchas cosas y recibí mucha “información” que poco a poco tomó la forma que hoy ya tiene y lo bautice con el nombre Amy, el apodo de mi padre. Una pieza más de este gran matriz que es nuestro Universo.
Soy también practicante de la Técnica Metamorfica y reflexologa desde el 1998. Sentía que me faltaba algo, quería que mis clientes tuviesen algo para “llevar a casa.” Algo sencillo que les permitirían ser más independientes en la hora de una crisis personal. Por fin lo encontré en el EFT.
Emocional Freedom Technic (Técnica de Liberación de Emociones). Una técnica tan sencilla como efectiva; la combinación de lo antigua y lo moderno.
Me cambió la vida ya que hasta entonces ciertas “secuelas” podían conmigo, y por mucho que lo intentaba solo parecían crecer y crecer, en un abrir y cerrar de ojos desaparecieron.
Hacer este Web es un desafío para mi tanto por la tecnología como por expresarme en este medio de comunicación. Lo he hecho precisamente con la ayuda de EFT. Lo hago por superación personal y también porque creo con fervor que somos capaces de mucho más de lo que nos damos cuenta y que esta vida es una gran aventura. ¡Hay que deshacerse de los bloqueos!
Así cambiamos nuestro mundo personal y contribuimos al cambio de nuestra querida y mal herida Planeta.